• Celia Casanova

Pablo bigeriego

Actualizado: 21 nov 2018

Pablo Bigeriego acaba de interpretar una obra de teatro en la 41ª edición del Festival Internacional de Teatro de Badajoz llamada Diario de un loco, donde era el único personaje y además, era el productor. Un monólogo cargado de sentimientos que ha cautivado al público.

-¿Cómo ha sido actuar en esta 41ª edición del festival de teatro de Badajoz?

Ha sido una experiencia muy bonita. Primero, porque jugaba en casa, en el sentido en el que esta ciudad es en la que he pasado muchísimos años

de mi vida. Segundo, porque se

trataba de un monólogo que era la primera vez en mi vida actoral que me enfrentaba a un reto tan importante como afrontar algo así, entonces, la verdad es que con esos dos componentes y a la vez siendo la 41ª edición del festival internacional de teatro de Badajoz que, cada vez está adquiriendo más prestigio, pues la verdad es que ha sido una experiencia maravillosa, muy bonita.

- ¿Y no te ha dado miedo tener que representar un monólogo?

La verdad es que no. Miedo no es exactamente la palabra, porque yo ya tengo mucha

experiencia como actor de teatro, llevo en mi carrera como treinta obras hechas, entonces no es miedo, es más que nada afrontar el reto de probarte a ti mismo y ser capaz de durante sesenta minutos, interpretar tú solo un mensaje tan complicado como el del protagonista de Diario de un loco. Más que miedo era saber dónde estaban tus límites, superar barreras y ser capaz de aguantar durante todo ese tiempo sin que el monólogo pierda ritmo, sin que la gente se despiste y que se metan en la historia desde el minuto cero hasta el final. Todos estos objetivos los conseguí con creces porque la verdad es que la acogida del público ha sido buenísima y además estamos esperando a que nos hagan algunas críticas que van a ser muy buenas, ya que, se comenta que de todas las producciones que han pasado por el festival, las extremeñas, que fueron cinco, el resto fueron de fuera, la mía ha sido la que más ha gustado. Así que estoy muy feliz.


- ¿Y tenéis pensado hacer una gira o representarla en otros sitios?

Desde el principio yo sabía que con un monólogo no se gana dinero, es muy difícil

comercializar un monólogo. Hoy en día a no ser que seas una persona con una cabecera de cartel, famoso... Entonces de momento vamos a intentar moverlo por aquí, por Extremadura, porque los costes de la producción son mucho más baratos que si lo llevamos a Madrid. Estamos en conversaciones con una sala que hay aquí en Cáceres, que esperamos que de cara a la primavera nos programe, cuando tenga un poco más libre mi calendario. Esa es la idea, ir poquito a poco a ver que margen de maniobra tenemos para poder moverlo y tal, pero con calma y mucho sosiego, ya que yo soy el productor y me otorgo el derecho de manejar el calendario a mi conveniencia.


- Háblame de tu personaje ¿Cómo te preparaste el papel de un loco? Supongo que

preparar un papel así no será muy fácil…

Si, es muy complicado sobre todo por el universo emocional tan grande que

tiene el personaje. Es un personaje que es una auténtica montaña rusa de

emociones, pasa de un extremo a otro en cuestión de segundos y al cabo del tiempo pasa a un estado totalmente distinto. Hacer de loco es un trabajo complicado porque no puedes caer en la trampa de quererte hacer el loco que es lo más fácil, sino que tiene que haber una verdad a la hora de tratar el personaje. Fue un proceso muy lento, muy poquito a poco con el director fuimos analizando el texto y luego, fuimos viendo cual era el leitmotiv del personaje, que era lo que más le atormentaba, porque este personaje sufre una frustración social, ya que, nadie le reconoce a nivel laboral y a nivel social y va buscando ese reconocimiento con tal mala suerte de que se enamora

platónicamente de la hija de su jefe, con lo cual, el amor es imposible, puesto que,

tiene un estatus de vida muy inferior. Al hombre esos dos elementos

se le van haciendo una bola de nieve en la cabeza y acaba francamente mal, con

delirios.


El trabajo tiene que ser siempre, por lo menos en mi caso, con la verdad y procurando darle la mayor verosimilitud. El gran problema de los monólogos es que estás tú solo en el escenario y tienes que ser muy pulcro y muy auténtico, porque no hay ningún compañero que te pueda echar un capote, sino tienes que ser tú el que “toree” durante los sesenta y cinco minutos. Si no hay verdad en el trabajo, el personaje se cae, se derrumba, no hay verdad escénica y el público se desconcentra. Ha sido muy bonito meterme tanta caña y ser consciente de que has superado barreras que creías tener. Como actor he conseguido subir tres o cuatro peldaños a nivel actoral, a nivel interpretativo, entonces estoy a gusto y muy feliz.


- ¿Esta interpretación te ha marcado?

No sé si tanto como que me ha marcado, pero lo que si que te diré es que

sinceramente es el trabajo interpretativo más potente al que me he tenido que

enfrentar. Nunca lo olvidaré, lo amo. ¿Sabes lo que es bonito de ser

actor? Sea el personaje que te den, aunque no te guste, si llegas a cogerle cariño,

ver la parte que te enternece de él y concretamente con este hombre, con el que he tenido que convivir durante todo este tiempo de ensayos. Le he cogido mucho cariño, me da mucha ternura y eso es muy bonito, porque te hace afrontar el trabajo de otra manera y te hace abrir un poquito más el alma y ser más empático con el ser humano…

Este personaje luego tiene otras cositas más chungas, porque el hombre es muy oscuro en muchos aspectos, pero es muy bonito.


- ¿Qué próximos proyectos tienes?

Ahora los días 26 y 27 de noviembre actúo en Granada, en el teatro Isabel la

Católica, con un nombre con mucha enjundia, pero el teatro es maravilloso. No

he estado allí pero he visto fotos y me encanta. Voy con una obra que se llama

Marco Aurelio, que se representó hace ya dos o tres años en el Festival Internacional de

Teatro Clásico de Mérida y, voy a hacer una sustitución de un actor que no va a

poder hacer esas funciones, interpretando a un sacerdote. En Navidades, ya sabes que esta profesión es como una montaña rusa, voy a estar cinco semanas haciendo de embajador postal y voy a estar en un templete, en una plaza muy bonita que hay aquí, recibiendo a los niños, con las cartas de los Reyes Magos durante cinco semanitas.

En febrero tengo otra obra, Vida de un cuadro, que es de una directora de aquí, que

haremos diez funciones durante dos semanitas. De momento esto es lo que hay.

Espero que mi querida Olga Lorente me consiga algún papel en alguna serie o

cualquier otro trabajo que esté bien. Ahora parece que estoy atravesando una buena racha así que, hay que aprovecharla.

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